Diego Ureña
Los asistentes estaban divididos en dos bandos según su posición ideológica con respecto a temas como el aborto, el matrimonio homosexual y el concepto de familia.
“Estoy de acuerdo con que todos tengan el derecho a manifestarse” expresó el asistente a la actividad, Luis Bogantes. A pesar de esto externó que los insultos que se dieron entre ambos grupos no deberían caber en una actividad pacífica como la que se dio el sábado en la mañana.
“El gran grupo de blanco”
Uno de los dos bandos fue la llamada Marcha por la Vida y la Familia, donde miles de personas vestidas de blanco salieron desde el Parque de la Merced, hasta llegar a reunirse en la Plaza de la Democracia donde les esperaban diversas actividades.
Esta marcha organizada por distintos grupos religiosos contaba con una tarima donde se presentaban desde músicos, niños con discursos alentadores hasta Kika Poll, quien demostró su apoyo a este grupo con un pequeño discurso después de realizar su peculiar acto con el balón.
“Las personas que desfilamos en esta marcha estábamos a favor de la familia, de la paz y de la vida” declaró el presentador en tarima, Ari Garcia. Este miembro de la iglesia católica además menciono estar satisfecho con la diversidad de grupos religiosos que se habían puesto la camiseta blanca.
Esta marcha pretendía demostrar que hay un gran grupo de costarricenses que le dicen no a los proyectos de ley que promueven el aborto, atacan a la familia, la maternidad, la salud integral y el derecho a la vida desde la concepción.
“Nadie tiene derecho a decidir quién vive o quien muere, la vida es un milagro, cada uno de nosotros es un milagro, a cuantos doctores, investigadores u otras personas que podrían ayudar a la humanidad estamos matando” exteriorizó una de las organizadoras, Viviana Elizondo.
La asistencia según los mismos organizadores fue cercana a cincuenta mil personas, pero el grupo opositor cuestionó fuertemente esta cifra. Aun así la organización de la Marcha por la Vida y la Familia explico que lo importante es que este era solo un grupo representativo de millones de personas que están a favor de su ideología.
“Somos menos, pero fuertes”
Pero la plaza de la democracia no solo se vistió de blanco, a pesar de que en mucha menor cantidad también asistieron muchas personas que se mostraron de acuerdo con los proyectos de ley que actualmente se discuten entre nuestros diputados.
Este grupo con camisetas de colores, pancartas y banderas características de los movimientos homosexuales, se manifestó con canticos, vítores que pedían por igualdad en nuestro país.
“Nosotros vinimos a defender nuestro derecho de tener igualdad, de poder acceder a hospitales si nuestra pareja se enferma, de poder compartir el patrimonio…” declaró el asesor del Movimiento de Diversidad Sexual, Marco Castillo.
Este movimiento que según sus miembros surgió de manera espontanea y sin ninguna inversión económica, estaba integrado principalmente por jóvenes que decidieron llegar a este espacio de la capital por sus propios medios a pesar de que la mayoría no pertenecía a ningún grupo organizado.
Gracias a esta falta de inversión económica, según la mayoría de asistentes se debía la gran diferencia en la cantidad de personas en cada movimiento, ya que como lo declaro Castillo la Marcha por la Vida y la Familia había invertido más de 120 millones de colones en publicidad.
A pesar de todos los insultos, polémica, y un ambiente con los ánimos caldeados, ninguna persona resultó con problemas de salud, y no hubo ningún incidente violento según lo manifestó el Jefe de la Policía del Casco Metropolitano, Gilberto Barrientos.
Un poquito de la marcha aquí